Hace unos días me saltó una publicación que insinuaba que el trabajo para los animadores de gráficos estaba en el disparadero. Y claro, esto había que probarlo y ver si es cierto. De primeras te cuesta encontrar la skill, como bien sabes las publicaciones de insta o tiktok dejan que desear, muchas veces y solo son un gancho para un reenvío o un like. Aun así, aquí puedes comprobar el proceso y valorar qué te parece.
Una vez hecha la instalación le paso directamente la web de lo que quiero hacer el video y le digo que lo haga todo en automático. Es una manera de no comenzar un proyecto desde cero, Ayer por la noche era tarde y no me apetecía pensar mucho. Lo dejé procesando y esta mañana he revisado lo que ha hecho. Sinceramente creo que de primeras es algo la mar de interesante, pero no es perfecto. Así que después de un café nos ponemos manos a la obra. En este artículo te cuento cómo hicimos un vídeo de motion graphics con IA de 47 segundos para Autocontrol, con Claude y Remotion, decidiendo plano a plano.
El encargo
Autocontrol es una de las herramientas de ATLAS Factory. Analiza la imagen y el audio de un programa, rellena la ficha de calificación por edades explicando cada casilla y señala los momentos que conviene revisar junto con una explicación. Todo el trabajo se realiza en servidores propios, y siempre con una persona que firma al final. Cumplimos la Ley de Inteligencia Artificial de la UE (Reglamento UE 2024/1689)
Necesitábamos un vídeo corto para la web y para mostrar el producto. Todos en el sector sabemos perfectamente lo que es una copia legal o un MXF y no tenemos ninguna paciencia con los vídeos corporativos que no dicen nada así que fuimos al grano. Le pasé el código de la web de Autocontrol tal cual y de ahí salieron los colores, las tipografías y el aire de sala de control que tiene todo el vídeo.
La primera noche, el boceto inicial
Empezamos un jueves pasadas las once con Claude y una skill de video-shotcraft. Sirve para hacer vídeos de producto con Remotion, una herramienta que genera vídeo a partir de código, y trae una biblioteca de más de 150 movimientos de cámara, transiciones y entradas de texto ya resueltos.
En una hora teníamos briefing, estilo y un guion de diez planos aprobados. Lo que no teníamos era dónde renderizarlo. Desde la sesión en la nube no se podía, así que tocó instalar Claude Code en el Mac a la una de la madrugada, pelearse con un comando que el terminal no encontraba y con una skill que no aparecía, y dejarlo trabajando. Iba lento, muy lento, o eso me parecía a mí, aunque seguramente sería por las horas.
A la mañana siguiente después de ver el resultado, que sorprendentemente ya era válido si no tienes conocimiento de imagen, decidí cambiar de enfoque. Si el valor de un realizador está en decidir cada plano, lo lógico era hacerlo.

Plano a plano
La dinámica era sencilla. Claude preparaba dos o tres maneras de resolver cada plano y me las enseñaba animadas en una página web, con la tipografía de la marca y su duración real. No eran dibujos de storyboard: era el plano moviéndose. Yo elegía, corregíamos hablando como se habla en una sala de montaje, y al rato había otra versión.
Casi nada salió bien a la primera. En el segundo plano, las esquinas que enmarcan el logo se metían en el texto. Luego se pasaron de largo. A la tercera quedaron ajustadas, con la frase de debajo exactamente del ancho de AUTOCONTROL y el halo de fondo bajando para que se leyera. En el de las tres entradas de contenido, la primera composición tenía cajas, etiquetas y estados por todas partes. «No queda fino, quítale cosas», y acabó siendo un abanico simétrico de tres puntos que suben hacia la marca. ¡¡La importancia del diseño y para mí una de sus máximas: Menos es más!!
Hubo correcciones que solo puede hacer alguien que lleva años trabajando cada plano. La transición entre el análisis y la ficha bajaba el plano anterior hacia abajo, y pedíamos que se fuera hacia atrás, en profundidad. La calificación, el 12, caía con golpe, onda expansiva y temblor de cámara: demasiado, ¡Buah que feo!. La dejamos caer suave mientras la ficha se disuelve.
Cada plano arranca donde termina el anterior. El contador se encoge hasta ser un punto, el punto se abre como un ojo, el ojo se convierte en la línea que escanea los planos. Esa continuidad no estaba en el guion de la primera noche, que iba a cortes. Fue saliendo al encadenar decisiones.
El sonido
Con la imagen cerrada vi que le faltaba una voz. Escribimos la locución ajustándola a los segundos de cada plano y la abrimos con una pregunta que cualquier responsable de calificación se ha hecho alguna vez: «¿Has contabilizado cuánto tardas en hacer una ficha de calificación?».
Generamos una voz sintética provisional y se la pasamos a Claude. La transcribió para saber dónde empezaba cada frase y la fue colocando: la palabra «Autocontrol» suena justo cuando aparece en pantalla, y «Autocontrol propone», cuando cae el 12.
Con la musica fue donde más tuve que insistir. Claude no puede escuchar lo que monta; trabaja midiendo el pulso y la energía de la pista. La primera mezcla recortaba las frases demasiado pegadas y la música subía y bajaba con cada respiración. El final tampoco funcionaba: primero fabricó un golpe con eco, después empalmó dos trozos del tema, y las dos veces se notaba. Lo que acabó funcionando fue buscar un tramo seguido de la canción que llegara a su propio parón, el que dejó el compositor, en el momento exacto en que aparece la firma de marca. Ese último golpe con su resonancia natural cierra el vídeo, y «Solicita tu demo» suena después, ya sobre el silencio. Nada. finalmente descarté lo que me ofrecía y me decanté por un tema que ya había creado semanas antes con Gemini.
¿Qué cambia para quien hace motion graphics con IA?
Lo más llamativo es lo barato que sale equivocarse. Antes, probar tres versiones de un plano costaba tres veces el tiempo de animación y casi nadie lo hacía. Esta mañana he descartado decenas de versiones sin que eso pesara en el calendario, y he decidido mirando el plano en movimiento, no imaginándolo sobre un papel.
También cambia quién puede dirigir. Un realizador puede llevar una pieza hasta un boceto final muy cerrado sin necesitar a alguien con el After Effects abierto para cada prueba. Y como todo es código, nada se pierde: cada plano tiene sus tiempos y sus curvas apuntados, se puede volver a renderizar en vertical para redes o reutilizar en el próximo producto.
No creo que esto deje sin trabajo a los motion designers. Hacer fotogramas clave va a valer menos y el gusto va a valer más: saber cuándo sobra algo, construir un lenguaje visual que aguante una serie entera, rematar lo que una plantilla no sabe hacer. Para una tele autonómica o una productora pequeña, además, abre la puerta a hacer en casa promos y piezas explicativas que hasta ahora se encargaban fuera o directamente no se hacían. En definitiva reducción de costes.
¿Qué no hace todavía la IA en motion graphics?
No ve ni oye su propio trabajo si no se lo pides. El logo de ATLAS salió mal dos veces seguidas hasta que le pedí que renderizara el fotograma y lo comparara con el de iaMM; a partir de ahí lo clavó. Con el audio no hay atajo: decide midiendo, y el oído lo pones tú.
La voz sintética vale para montar, no para emitir. Dijo «Dorway» en vez de «Doorway», y la versión final la grabará un locutor. La música de librería y el motor de render tienen sus propias licencias, que hay que revisar antes de publicar. Y la puesta en marcha en el ordenador todavía pide algo de paciencia con el terminal.
Por lo demás, el vídeo está montado: nueve planos, voz y música, todo decidido en una mañana, en menos de cuatro horas. Si quieres ver Autocontrol funcionando con tus programas, o hablar de cómo trabajar así las piezas de tu cadena, escríbenos a info@iammsolutions.com.
Y ahora, valora tú el resultado. No es la final, solo le quedan un par de ajustes, dime si los encuentras.

